DESPIERTA DE UNA VEZ

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¿Por qué buscamos la aprobación externa? ¿Qué es lo que nos hace querer complacer a otras personas? La respuesta no es tan sencilla.

Todos somos humanos. Todos buscamos pertenecer a un grupo, ser parte de algo “más grande que nosotros”. Queremos sentirnos parte de una comunidad, cultura, o grupo concreto y este instinto es tan fuerte y natural, que incluso uno de los chakras se basa en él. El concepto de la familia, la seguridad, tribu o colectivo, es algo que está fuertemente grabado en nuestro ADN.

Está claro que pertenecer o ser aceptado en un grupo o por personas que pertenecen a él, es algo extremadamente instintivo incluso para los que pretenden lo contrario. Sentirnos seguros y aceptados dentro de un colectivo es algo que nos hace sentir bien. Este sentimiento de aceptación es sin embargo un arma de doble filo. 

El afán de querer pertenecer y ser aceptado o admirado por la gente que nos rodea, puede llegar a ser una obsesión que silenciosamente consume todas nuestras decisiones. Puede llegar a hacernos decir algo que realmente no pensamos, vestir de una forma que realmente no nos gusta, hablar de una forma que realmente no nos representa, y tomar decisiones que realmente no vienen de nuestros propios deseos.

En el caso de los adolescentes, es común encontrarnos con casos de personas que estudian la carrera que sus padres quieren que estudien. Muchas veces los anhelos y frustraciones de nuestros padres pueden afectar nuestras decisiones haciéndonos valorar la aceptación por encima de nuestros propios deseos. En casos de adultos, puede ocurrir lo mismo. Conozco adultos que trabajan en el negocio de sus padres porque es lo que ellos esperaban. Conozco a gente de mediana edad que lleva 20 años en el mismo trabajo simplemente porque sus padres no aprobarían su decisión de cambiar su cubículo de oficina por la música.

El hecho de que yo sea capaz de distinguir estos casos ahora mismo no quiere decir que en cierto momento yo no formara parte de esas personas. De hecho, de vez en cuando aún siento que este instinto intenta arrastrarse hasta la superficie de vez en cuando. Es algo que simplemente no podemos controlar, pero como siempre digo, no se trata de cómo nos sentimos, sino de cómo reaccionamos a ello.

Hubo un momento en el que mi entorno habría preferido que me quedara en España. Después una vez en Londres, habría querido que me quedara trabajando en mi primer empleo, a pesar de odiarlo (“Bueno, a nadie le gusta su trabajo, pero es trabajo”). Y probablemente, también habría preferido que me casara de una forma más tradicional (no todos los días se vive una boda 100% vegana), que ya tuviera hijos o que trabajara en algo fijo.

Pero sabéis qué? NUNCA podemos complacer a todo el mundo. Alguien SIEMPRE tendrá una pega, una objección o un comentario sobre todo lo que hacemos. Y por eso siempre digo, que ya que es imposible complacer a todo el mundo, prefiero no complacer a nadie. 

Hubo un momento en el que pensaba que mi deber era impresionar o complacer a la gente de mi alrededor, pero la vida me ha enseñado que no sirve de nada. Primero, porque hagas lo que hagas, tu entorno siempre encontrará algo a lo que ponerle pegas, y segundo, porque en realidad lo único que puede llevarnos a vivir una vida de nivel 10, es complacernos a nosotros mismos, ya que somos los únicos que estamos dentro  de nuestra propia mente.

En esta vida todo se trata de elecciones, y con el tiempo he aprendido que prefiero escuchar a mi intuición y a la voz que me guía hacia mis propósitos antes que a otras personas. De hecho, creo honestamente que pocas cosas superan a la sensación de haber conseguido algo a pesar de que todo tu entorno estaba “en contra” de ello. Os puedo asegurar que mi familia cercana no saltó precisamente de alegría cuando les conté mi decisión de dejar un trabajo fijo en el que tenía un puesto altísimo, por dedicarme al coaching y la terapia nutricional. Y es cierto que he tenido éxito, pero incluso si no lo hubiera tenido, prefiero mil veces más fracasar en lo que quiero que ganar en lo que no quiero. Prefiero mil veces más ser yo misma y agradar a una sola persona (o yo misma), que no serlo y agradar a todo el mundo. Prefiero mil veces más seguir mi camino, aunque sea más largo, que el de otras personas, por mucho más corto que sea.

El éxito en algo que realmente no te importa A TI no significa nada. Puedes ganar la medalla de oro en natación en los Juegos Olímpicos, y a pesar de que tu entorno y el resto del mundo te mirarán con admiración, si nadar no es lo tuyo, en el fondo sabrás que ese triunfo no significa nada para ti.

El ser humano ha evolucionado en muchos sentidos pero son cosas como estas las que nos hacen transportarnos hasta la época de las cavernas. Sin embargo, estoy convencida de que cada uno de nosotros, si paramos un segundo y prestamos atención, podemos escuchar perfectamente esa voz interior con claridad, esa voz que nos cuenta la verdad de lo que realmente queremos y somos.

Gran parte de mi vida me la pasé intentando complacer a todo el mundo, hasta que un día sentí que no estaba llegando a ninguna parte. Me desperté en mitad de la noche, y después de observar el techo en silencio absoluto durante unos escasos segundos, dije:

“FUCK THIS SHIT”.

Aunque no lo creáis, esta historia es 100% verídica (y las palabras son literales) y ocurrió exactamente como os lo cuento. Para mí, mi vida comenzó en ese mismo momento, y sentí como si hasta entonces hubiera estado dormida, viviendo la vida de otra persona. Desde ese instante lo hago todo teniendo en cuenta que la única persona a la que quiero complacer, soy simplemente, yo. Y nunca he mirado atrás.

A veces olvidamos que tenemos una sola vida y que los únicos que mantenemos a nuestra mente como esclava de las opiniones de los demás somos nosotros mismos. No es fácil liberarse, pero créeme bonica, el viaje merece la pena. Solo tú puedes liberarte de ti misma.

Estoy esperando a que te despiertes esta misma noche, mires al techo y te digas a ti misma: “Aquí comienza MI vida”.

Nos vemos por el camino.

6 comentarios en “DESPIERTA DE UNA VEZ

  1. Jo!!! Ally!! Gracias por compartir tanto con nosotras!! Tengo la galería de fotos del móvil llena de capturas de pantalla q voy componiendo con trozos de tus textos q más me impactan y así los «desayuno» cada mañana y me dan una energía brutal para empezar el día!
    Así q para mí, eres como el color del cielo cuando el anuncio de un buen día rasga el anochecer (y es un color preciosísimo), así eres tú, porque siempre nos abres el horizonte!
    Graciasss!

  2. Hola, me gusta mucho lo que escribes, me inspiras, me animas, me haces reflexionar.
    Pero leyendo esta entrada, he negado varias veces con la cabeza, discrepo.
    No veo la forma de complacerme siempre a mí misma; no vivo sola, otros dependen de mí de alguna manera y, a veces, debo ceder. Pero lo hago conscientemente, sabiendo de antemano que lo elijo porque también soy
    feliz viéndoles felices. No sé explicarme…
    Ahora bien, de lo que no tengo duda es de que eres una persona valiente.
    Gracias

    1. Hola guapa, gracias por tu comentario! No estoy hablando de ser egoísta y no tener en cuenta a los demás, hablo más bien de la necesidad de querer complacer a todo el mundo, de agradar a todo el mundo, y de tomar decisiones que no quieres tomar por complacer a otras personas. Obviamente las decisiones comunes hay que consultarlas (por ejemplo, comprar un piso, mudarte, adoptar un animal, etc), pero estoy hablando de la necesidad de querer agradar y complacer. Creo que es perfectamente compatible 🙂 Un besazo xx

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