La Responsabilidad de la Responsabilidad

La responsabilidad de la responsabilidad

LA RESPONSABILIDAD DE LA RESPONSABILIDADA todos nos han enseñado de pequeños a ser responsables. Cuida de tu tortuga, sé responsable y dale de comer. Sé responsable, estudia y haz tus deberes. Sé responsable, no salgas a la carretera y vuelve a casa a tu hora.

Pero qué hay de la responsabilidad que tenemos cada día, con nosotros mismos y con el resto del mundo? Y de hecho, qué significa ser responsable?

Para mí, la responsabilidad es hacerse cargo y ser consciente de todas nuestras acciones y el efecto que éstas tienen sobre nosotros y el resto del mundo. Creo que muchas veces concentramos todas nuestras energías en ser responsables de cosas materiales o prácticas, como el trabajo, la hipoteca o no salir de fiesta un día entre semana. La cuestión es que olvidamos una de las mayores y más importantes responsabilidades que tenemos: la responsabilidad sobre nosotros mismos.

La responsabilidad sobre nosotros mismos es algo tan básico como respirar, y aún así es algo de lo que muchas veces nos olvidamos. Mucha gente ve esto como un acto egoísta o egocéntrico, pero en realidad el favor más grande que podemos hacerle a nuestros seres queridos y al resto del mundo es empezar por ahí. Os habéis fijado en que en los aviones cuando nos están dando las instrucciones sobre como actuar en caso de emergencia, siempre nos dicen que debemos ponernos la máscara de oxígeno a nosotros mismos antes de ayudar a otras personas? Pues esto es exactamente lo mismo.

Para empezar, tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro cuerpo. Dejando a un lado los motivos estéticos, nuestro cuerpo no es ningún vertedero. De hecho, es lo único que vamos a conservar toda la vida, y sin embargo a veces parece que cuidamos más a nuestro coche que a nuestros órganos. Mucha gente dice que esto de la vida sana es una moda, pero yo estoy completamente en desacuerdo con esta opinión. Creo que lo que ha pasado ha sido que después de la revolución de comida rápida y precocinada de los 80 ha llegado un momento en el que nuestra sociedad ha dicho basta, basta a la toxicidad, a los conservantes y a la demás porquería escondida tras un montón de letras y números que ni Sheldon Cooper sabría descifrar.

Yo por fin empiezo a ver gente joven que realmente sabe y quiere comer comida REAL, comida NORMAL. Nunca he sido partidaria de las dietas en sí, creo que no funcionan en absoluto, y el hecho de que la gente considere la “vida sana” como una moda mientras hacen dietas restrictivas totalmente ridículas me parece un craso error. Por eso, la responsabilidad sobre nuestro cuerpo, más que una responsabilidad debe ser un respeto por el lugar en el que vamos a vivir toda la vida, y siendo consecuente con ello se debe tratar bien CADA DÍA, no solo los dos meses antes del verano.

“Nuestra sociedad ha dicho basta, basta a la toxicidad, a los conservantes y a la demás porquería escondida tras un montón de letras y números que ni Sheldon Cooper sabría descifrar.”

La otra responsabilidad que tenemos es con nuestro bientestar mental. El ejercicio es importantísimo y yo recomiendo simplemente ejercicio moderado regular más que sesiones intensivas de vez en cuando. Y lo mismo recomiendo para nuestra salud mental. Tenemos la responsabilidad de ser amables y comprensivos con nosotros mismos. Cuántas veces habéis escuchado a alguien hablar de lo tóxica que es X persona? En mi humilde opinión, muchas veces nosotros somos nuestros peores enemigos y los que más toxicidad nos inyectamos.

Una de las cosas que más me costó aceptar y mejorar era la forma en la que me hablaba a mí misma. Realmente siempre he sido una persona bastante segura de sí misma, pero la verdad es que eso no tiene nada que ver con la forma en la que a veces nos hablamos en nuestra cabeza. Creo que aquí el 99% nos habremos dicho alguna vez “qué tonta soy”, o incluso en momentos malos nos hemos llegado a decir “soy la peor [insertar madre, hija, novia, amiga, escritora, nadadora, secretaria, persona] del mundo” después de cometer un error. O simplemente nos hemos flagelado durante días después de hacer algo mal, regodeándonos en nuestro dolor.

“Una de las cosas que más me costó aceptar y mejorar era la forma en la que me hablaba a mí misma.”

Esto para mí, es falta de responsabilidad. Como personas adultas, es normal cometer errores, y debemos aceptar la responsabilidad sobre ellos. Para mí esto significa aceptar que hemos cometido el error, aprender una lección y SEGUIR ADELANTE con nuestra vida. Lo único que debemos decirnos a nosotros mismos es que, somos responsables de nuestro error y que éste es simplemente un regalo del destino para hacernos aprender una lección muy valiosa que podremos utilizar en el futuro en ocasiones similares. PUNTO. El victimismo y el autosabotaje son simplemente síntomas de falta de responsabilidad y de confianza en nosotros mismos, y no tienen nada que ver con lo buenas personas que seamos o lo mal que lo estemos pasando. Asi que, la próxima vez que cometáis algún error u os pase algo malo, simplemente agredeced que la vida os haya dado una oportunidad así para aprender. Ponedlo en vuestro currículum interior, y seguid con vuestra vida.

“Los errores son simplemente un regalo del destino para hacernos aprender una lección muy valiosa que podremos utilizar en el futuro en ocasiones similares.”

La última responsabilidad es la que tenemos con el resto del mundo. Por mucho que la sociedad de hoy en día nos inste a pensar en lo que nos conviene a nosotros mismos, creo que teniendo en cuenta las consecuencias que cada uno de nuestros mini-actos tienen en la vida de los demás, debemos ser responsables de todas nuestras decisiones diarias. Lo que compramos, dónde lo compramos, lo que compartimos en Facebook, lo que escribimos, lo que damos de comer a otras personas, lo que contribuimos a la sociedad, lo que leemos, escuchamos en la radio o lo que vemos en la televisión. Todas las pequeñas decisiones que tomamos cada día son tan importantes como los votos que metemos en las urnas. Cada una de estas acciones está mandando un mensaje al mundo: esto es lo que quiero consumir. Este es el mundo que quiero. Este es el mundo que deseo para mis hijos/nietos/sobrinos.

Asi que la próxima vez que estéis pensando en comprar en cierta cadena de ropa internacional con precios tan irrisorios como su calidad (a la que a la mayoría de turistas les encanta ir cuando vienen a Londres) pensadlo dos veces. Es ese el mundo que queremos? O cuando decidimos comprar fruta en una cadena de supermercados que trae los tomates de Chile o de Holanda, teniéndolos locales en la frutería, también estamos emitiendo un voto y mandando un mensaje. Son las cosas mundanas como estas las que a largo plazo se acumulan y mandan un mensaje con el que estoy segura que ninguno de nosotros está de acuerdo.

Muchas veces sobreestimamos nuestras “grandes” decisiones y subestimamos el poder de las pequeñas que tomamos cada día. Nuestra responsabilidad es diaria, y se debe tener presente en cada uno de nuestros actos, por muy insignificante que parezcan, y vivir una vida en la que nuestros valores morales y nuestras acciones estén en armonía.

A veces se nos olvida que absolutamente cada uno de nosotros puede marcar una diferencia ENORME en este mundo y no hace falta montar una revolución para cambiar el mundo. Aprovechemos la oportunidad de ser heroes absolutamente cada día.

Namaste x

Ally

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