BIENVENIDA AL MUNDO, BONICA

SeppH / Pixabay
SeppH / Pixabay

Hoy para mí ha sido un día muy especial.

He conocido a la hija de mi mejor amiga a las horas de nacer, y a mi amiga, la considero prácticamente una hermana, y por consiguiente, a su hija, mi sobrina. Siempre he creído que una parte de la familia te toca, y otra la eliges. Para mí, hay algunas personas que por mucho que no tengan tu misma sangre, son una parte integral de tu vida, gente por la que lo darías todo, y que sabes que por ti, harían lo mismo.

Cuando he conocido a esta diminuta bundle of joy, lo primero que me ha venido a la cabeza (a parte de sentir que ya la quería incluso antes de conocerla, un sentimiento inexplicable), ha sido el mundo al que ha venido. Mucha gente piensa que estamos en muy mal momento, que muchas cosas malas están pasando al mismo tiempo, y que todo “está fatal”.

Yo no creo que esto sea así. Estamos en un momento en el que sí, están pasando cosas horribles, empezando por algunas que han ocurrido recientemente en mi ciudad, pero también estamos en un momento irrepetible de “despertar”. Siento que por fin la gente se está dando cuenta de que el mundo es así porque nosotros lo creamos así. Es responsabilidad de cada uno ser la mejor versión de sí mismo y de hacer que el mundo sea un poco mejor cada día. TODOS tenemos la responsabilidad de, si no lo hay, CREAR un mundo mejor para los que vienen. Sí, todos tenemos nuestros dramas diarios, nuestros problemas, nuestras amarguras, nuestras carencias, etc, pero eso no es excusa para dejarles a otros la responsabilidad de mejorar este planeta, esta sociedad, este mundo.

Todos dejamos huella en este lugar, y cada uno de nosotros tiene la oportunidad de irse dejando este mundo un poco mejor de lo que estaba cuando llegó a él. Por suerte, cada vez más gente se está concienciando y está haciendo un esfuerzo por cuidar su salud (porque en este país, si uno enferma, lo pagamos TODOS), el medioambiente (reciclando, eliminando el consumo de productos animales, utilizando transporte público, etc), y en general, a las personas que nos rodean.

La forma en la que nos alimentamos, los productos que compramos, el transporte que utilizamos, los materiales que usamos, las casas que compramos, la energía que utilizamos, absolutamente TODO lo que hacemos tiene una consecuencia para otras personas. Ya está bien de esperar a que “el gobierno lo arregle”, o que “lo recoja otra persona”, o bien que “cuando otros lo dejen de hacer, ya lo dejaré de hacer yo”. Es ridículo. Por favor. El cambio siempre empieza por uno mismo, no podemos controlar lo que los demás hacen, pero lo que nos hacemos nosotros, sí. Tomemos las riendas de una maldita vez. Basta ya de tanto cinismo y de criticar a los que hacen algo por no hacerlo todo mientras nosotros no hacemos nada. 

Siempre he pensado que no hace falta ser un héroe para hacer cosas importantes. Son las mini-decisiones diarias que tomamos las que determinan nuestro futuro y el del planeta. Es como una bola de nieve que cae por una pendiente, poco a poco, copo a copo, va cogiendo fuerza, su volumen va aumentando, hasta que un día, el impacto es increíble. 

Quiero pensar que las decisiones que tomo sobre mi estilo de vida y mi alimentación, lejos de creer que soy “una aguafiestas”, como algunos denominan a las personas que se preocupan de algo que les incomoda o no les importa a ellos, mucha gente se unirá al  nuevo movimiento de gente que, como decimos inglés…

GIVES A SHIT.

Es una pena que no haya ninguna expresión parecida en castellano, o al menos yo no la encuentro, pero básicamente viene a decir lo contrario de “me importa un comino”. Cada vez veo que hay más gente que se preocupa de sus decisiones, de cómo votan con su dinero, de cómo tratan a los demás, del impacto que tienen en el planeta, y eso, me hace tener un poco de esperanza y pensar que cuando ella ya tenga uso de razón, vivirá en un mundo en el que no todo está perdido, en el que la solidaridad, el amor por todos los seres de este planeta independientemente de su raza o especie, la conexión humana, la empatía y la compasión serán los sentimientos que rijan este mundo. Y podéis pensar que vivo en una utopía de 1984, pero no puedo pensar de otra forma, porque es mi responsabilidad pensar de forma positiva y hacer lo que pueda por cambiar lo que no me gusta o no me parece justo. 

Nada más.

Estamos en un momento clave para cambiar. Ya lo decía Jane Goodall: Todavía estamos a tiempo.

Basta ya de ensordecernos únicamente con noticias de desgracias que empañan el mensaje que está delante de nuestras narices. Y que conste que yo no me creo mejor que nadie ni creo que vaya a salvar el mundo por mí misma de forma legendaria, pero sí creo que las acciones que hoy mismo realizo, las decisiones que hoy mismo tomo, no solo me afectan a mí, todo lo que hacemos tiene mucha más trascendencia de lo que creemos. Lo que yo haga hoy probablemente afectará a esta pequeña enorme alma que ayer vino al mundo, y quiero pensar que algún día podré mirarle a los ojos y decirle que en su día hice algo por mejorar las cosas para que su futuro fuera un poco mejor.

Bienvenida al mundo, bonita. Esta entrada es para ti, Q, porque tu carita me ha recordado que todos venimos al mundo llenos de inocencia, y está en nuestras manos crear un mundo que te permita conservarla de alguna forma. Yo al menos, haré todo lo posible para que esto sea así para ti.

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Ally

Small Fry: T’estimo, tonta. Vas a ser la mejor mamá del mundo.

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