Cuando Ally encontró a Ally

Heart

Por fin como prometí, estoy de vuelta, con más energía que nunca y un anillo más en mi mano izquierda. Como muchas sabéis, he estado fuera para celebrar mi boda con El Sueco; no quiero dar muchos detalles porque esta entrada no trata sobre mi boda, pero fue un día intenso y precioso en el que por una vez en la vida conseguimos unir a España y Suecia en un solo lugar. 

Como podréis imaginar, llevo unas semanas rebosante de amor, por mi pareja, mi familia, mis amigos y mi nueva familia política. Tener a todos mis seres queridos en el mismo lugar me hizo reflexionar. Todo el mundo quiere amar y ser amado, de todas las formas posibles; algunas personas no tienen ninguna dificultad en expresarlo y en cambio otras, por mucho que sientan, no encuentran la naturalidad de expresar ese amor y sentimiento. No tiene nada que ver con querer más o menos (de hecho, ¿cómo se mide el amor?) sino con estar cómodo expresando nuestros sentimientos a otra persona, sobre todo cara a cara.

Esto me llevó a pensar en el amor incondicional que expresamos o sentimos hacia otros seres: nuestras parejas, nuestra familia, nuestro mejor amigo, los animales. El 99% de las veces nos da absolutamente igual todo y los queremos por encima de todo, sin importarnos sus “fallos”, sus meteduras de pata, sus defectos o sus carencias. Es algo que pasamos totalmente por alto y simplemente atraviesa nuestro filtro de permisión con un “simplemente es así” o “nadie es perfecto”.

Pero, ¿y cuando llega la hora de demostrarnos ese amor a nosotros mismos? Y os aseguro que hablo también desde un punto de vista personal, porque yo también caigo en ello. Es muy difícil permitirse a uno mismo lo que llegamos a permitir a la gente que queremos; ¿Por qué estamos dispuestos a aceptar a otras personas tal y como son, mientras nos exigimos la perfección a nosotros mismos?

Este es un tema del que hablaba con mis amigas el otro día, y me hizo recapacitar. No me entendáis mal, este tema no tiene nada que ver con quererse o con tener confianza en una misma. Hablo más bien del plano de “aceptación” de nosotras mismas, tal y como somos, imperfectas, con nuestros más y nuestros menos, con nuestros fallos y taras. Es como si tuviéramos un cánon de aceptación diferente para los demás y para nosotras mismas.
No puedo deciros el porqué de esta actitud, pero es un hecho. Más de una vez me he encontrado criticando una fotografía en la que solo me veía mal a mí misma. O enfadada conmigo misma por haber cometido X fallo o haber actuado de X forma mientras he soltado algún (sincero) “no pasa nada mujer” a otras personas por haber hecho lo mismo. Por suerte, soy consciente de ello y aunque muchas veces es una racción inmediata casi involuntaria, una vez recapacito soy capaz de ver el sinsentido en mis pensamientos.

Nacemos como lienzos en blanco y absorbemos todo lo que vemos y sentimos a nuestro alrededor hasta formarnos como personas individuales. Es ahí cuando influenciados por nuestro entorno, la sociedad y otros factores, nos olvidamos de que somos perfectos tal y como somos. Es imposible actuar, sentir, pensar y estar correctamente el 100% del tiempo. Imposible. De vez en cuando deberíamos recordar que debemos regalarnos la misma compasión, el mismo amor, la misma admiración, apoyo y comprensión que les regalamos a nuestros seres queridos. Solo a nosotros mismos nos importan esos mínimos detalles estúpidos que vemos como tan grandes en nuestra cabeza.

El mejor y más importante proyecto en el que podemos trabajar en esta vida, somos nosotros mismos. Vivir es un lujo que por algún motivo que desconocemos (o el que cada uno quiera creer) se nos ha brindado, y desaprovecharlo intentando alcanzar la perfección en todos los sentidos, mientras admitimos los fallos del resto del mundo, es una pérdida de tiempo que solo nos aporta estrés y malestar. Y lo peor es que los únicos que probablemente damos importancia a esos fallos o imperfecciones, somos casi siempre nosotros mismos.

El amor no es algo que solo se pueda dar a otros; es algo que se siente, algo indescriptible y no material, que es lo que lo hace tan valioso. Por eso, es algo que podemos regalarnos a nosotros mismos, así sin más, sin pagar un duro y en cualquier momento, porque ya lo tenemos dentro. Y no, tratarnos a nosotros mismos con compasión y amor no es algo egocéntrico; al contrario, solo tratándonos y queriéndonos de esa forma incondicional a nosotros mismos primero, conseguiremos querer a otras personasde la misma forma. Para empezar a querer de verdad a otras personas, siempre se debe empezar por uno mismo.

Asi que la próxima vez que te “pilles” criticándote o exigiéndote la perfección, piensa en cómo le hablarías a tu ser más querido (tu pareja, tu madre, tu mejor amigo, quien sea) y trátate con la misma compasión, delicadeza y amor. Tú vales exactamente lo mismo que el resto de seres vivos que existen en este planeta, no mereces ni más, ni menos: quiérete, acéptate, recuerda que ser perfecta o hacerlo todo a la perfección es imposible. Eres única y perfecta tal y como eres, y lo demás, es aprender. Asi que recuerda la próxima vez lo que RuPaul nos ha enseñado:

rupaul-love-yourself

Can I get an AMEN? 🙂

xx

Ally (now Mrs P) 

10 thoughts on “Cuando Ally encontró a Ally

  1. Amen! Este tipo de entradas son las que necesito leer cada cierto tiempo para intentar animarme y no criticarme tanto y empezar a disfrutar un poco mas de mi y de la vida

  2. Pues gracias por estos artículos porque es verdad que podemos arañar tiempo por la mañana y ese tiempo nos hace más productivos . Tengo que decirte que desde que leí en un artículo tuyo lo de los probióticos también lo añadí a mi rutina , no sé si será por eso pero aún no me resfrié y soy de cogerlos al vuelo además de sentirme con más energía . Adelanté un poco mi tiempo de despertar y de verdad que se nota el cambio , es tiempo para uno . Lo próximo va a ser meditar y hacer un poco de yoga

    1. Ole bien hecho bonica! La mayoria de nuestro sistema inmunitario está en nuestro sistema digestivo asi que es posible 🙂 Me alegro de haberte ayudado! Un besazo xx

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