I MISS YOU LONDON

designerpoint / Pixabay
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Todo mi entorno dice que soy una persona muy adaptable. No me cuesta nada acostumbrarme a nuevos lugares, ni adquirir nuevos hábitos. Cuando me pongo con algo, soy como un burro que solo mira hacia delante y no ve los laterales, solo puede ver el frente, sus objetivos.

Por eso, he viajado desde muy pequeña, y jamás he tenido problemas para adaptarme en un nuevo entorno. Sin embargo, confieso que mi primer año en Londres fue bastante terrible desde un punto de vista emocional. Envalentonada por mis experiencias pasadas en las que me había adaptado perfectamente, creo que me tomé muy a la ligera el shock cultural.

El primer año lo pasé cobrando una miseria, trabajando 12 horas diarias en una oficina (y algunos fines de semana), y alimentándome a base de paquetes de verdura congelada y paquetes de hamburguesa de Tesco Value (10 hamburguesas por £2, imaginad lo que eso llevaba). Además, vivía muy lejos del centro y el dinero no me daba para mucha vida social. Y por si fuera poco, por primera vez en mi vida, me costó hacer amigos y conocer gente. Jamás me he sentido tan sola como aquel año.

En plena crisis económica (2007), casi dábamos las gracias por tener trabajo, y de hecho permanecí en esa empresa hasta 2009, probablemente afectada por el miedo que todo mi entorno y los medios de comunicación estaban transmitiendo. La cuestión es que acepté que esa era mi vida, y me resigné totalmente a esa infelicidad.

Voy a ser muy sincera en esto: creo que la cultura española está muy arraigada en el conformismo. Mi humilde opinión es que nos educan para estar contentos con cualquier cosa que nos caiga encima, como si tuviéramos que dar las gracias por el simple hecho de existir. Y creo que en cierto modo, mi cultura me animó a estancarme en ese trabajo, en ese piso, en esa situación. Sin embargo, el universo decidió enviarme (desde suecia) a una persona que me ayudó a ver las cosas desde otra perspectiva.

Durante todo este tiempo y hasta ese momento, creo que solo fui capaz de ver las oportunidades que tenía delante de mí, las oportunidades que me caían encima, pero nunca se me ocurrió mirar hacia los lados, pedir y CREAR DE LA NADA las oportunidades que yo quería. Fue a partir de este cambio de chip que me di cuenta de que estaba desperdiciando mi tiempo, mi talento y probablemente vendiendo mi alma por el simple hecho de sobrevivir. Y ahí cambió todo.

Todas las bofetadas, patadas y tirones de pelo que Londres me dio, las comencé a ver como oportunidades para aprender, para hacerme más fuerte, para experimentar, para testar mi zona de confort, para comprobar mi capacidad de superación. Y todo esto, siempre sabiendo que yo merecía absolutamente todo lo que quería. Comencé a dar pasos, uno a uno y muy despacito (argh, después de este verano esta palabra nunca será la misma), y dejé que las lecciones y el miedo iluminaran mi camino, con FÉ INQUEBRANTABLE de que iba a conseguir todos mis objetivos. No sabía cuando, no sabía cómo, pero sabía que ocurriría.

Después de 10 años viviendo en esta increíble ciudad a la que AMO con locura y la que siempre, hasta el último de mis días, estaré agradecida por lo que me ha dado, aprendí que:

– El amor de las películas es una patraña como una casa. Y el romanticismo de Hollywood es lo más hortero que existe. Lo que vale, es el sentimiento, el gesto, la complicidad, el día a día, la seguridad, la protección y el apoyo. El resto son florituras que solo decoran.

– La única persona que puede interponerse entre yo y mi propio éxito, soy precisamente yo. Las oportunidades están ahí para quien quiera cogerlas, no para un grupo selecto de personas “con suerte”.

– La fuerza no es algo con lo que se nace, es algo que se adquiere cuando y como uno quiere. A veces la vida y el universo tienen un sentido del humor un poco retorcido, pero todo forma parte del plan.

– En España las cosas van MUY despacio, y la gente lucha por integrarse, al contrario que en el Reino Unido, donde la gente lucha por destacar. Esta es probablemente la cosa que más cambió mi perspectiva de la vida.

– El trabajo no es una cosa que encuentres y que tenga que ser para siempre. En Londres la gente cambia de trabajo cada 2-3 años normalmente, pasando de una empresa a otra para ganar experiencia e ir ascendiendo. La gente en España no entiende que alguien quiera cambiar de trabajo simplemente por aprender otras cosas o por ascender. Mucha gente lo ve como si fueras una mujer fatal y ambiciosa tipo workaholic, cuando en el Reino Unido se da por hecho que cualquier persona, hombre o mujer, tiene ambición y ganas de aprender, progresar y ascender.

– El dinero es importante, pero una vez tienes cubiertas tus necesidades básicas, el resto es decoración prescindible. Ni el bolso más caro, ni el armario más ámplio, ni el maquillaje más gourmet serán jamás cosas que definirán nuestro estatus o personalidad.

– Las cosas son COSAS, objetos inanimados que no sirven para nada más que tomar espacio. El día de nuestro fueral nadie va a decir (esperemos) “tenía zapatos bonitos y bolsos de marca”. La gente hablará de tu contribución a sus vidas, no de la morralla que acumulas en tu casa.

– La moda es un arte, y no todo lo que se crea es “para ponérselo” o ir guapa. Hay gente que crea ropa simplemente por puro arte. En Londres este arte se aprecia mucho, y la gente es capaz de procesar estas ropas “imposibles” y crear su propia versión “ponible”, creando tendencia. Las tendencias en Londres van rapidísimo, casi a la par de la pasarela, todo pasa rápido, y en cuanto mucha gente lo lleva, la gente reniega de ello. En España la moda no funciona así (mi humilde punto de vista) y a veces tengo un grave mono de volver a pertenecer a una cultura tan artísticamente frenética (aunque ya no apoyo el comprar tendencias continuamente por una simple razón de recursos/medioambiente/ética).

– No hace falta ponerse una etiqueta o hacer algo que ya se ha hecho para que la gente valore tu trabajo. En España me he dado cuenta de que muchas veces para sentirse cómodos con algo, la gente prácticamente exige que clasifiques tu profesión y tus servicios en uno ya existente. La figura del “Lifestyle Coach” o “Terapeuta Nutricional” está muy establecida en el Reino Unido, y aquí muchas veces la gente solo entiende “nutricionista” o “dieta”, si es algo fuera de la norma, cuesta entenderlo. Sin embargo, esto me llena de ganas para llevar mi mensaje a más y más personas y asimismo informar sobre mis servicios a gente que de todo corazón sé que puedo ayudar.

– Nadie te regala nada, en Inglaterra no hay enchufe que valga, como mucho algún amigo te puede recomendar, pero como no seas apta, te puedes ir por donde has venido. En Inglaterra además, la experiencia y tus habilidades son mucho más importante que haberte sacado un título hace trescientos años. Yo tenía título apto para mi último trabajo en el que tuve un puesto muy alto, pero mi jefa ni lo miró el día de mi entrevista, simplemente me preguntó por lo que había hecho los últimos años y trató de determinar si mi personalidad encajaba en el equipo.

– Puedes repetirte mil y una veces que tu vida está genial, que estás a gusto, subir frases motivacionales a las redes sociales e intentar convencerte a ti misma de que las galletas María son buenas para desayunar, pero eso no cambiará la realidad que tienes dentro, lo que tu subconsciente te pide a gritos cambiar. Escuchar a esas voces fue lo mejor que he hecho.

– Asimismo,el valor de la gente no lo miden las cosas que tienen, el puesto que tienen o el dinero que tiene en el banco. El valor de la gente lo mide la clase de persona que es cada uno, y lo que aporta en este mundo.

– El tiempo, pasa volando. Debemos aprovechar cada rayo de sol, cada sonrisa, cada tarde de Pimm’s, cada día de niebla, cada gota de lluvia, cada parque en un día soleado, cada celebración ridícula como excusa para pasarlo bien. Porque no sabes cuándo te vas a mudar y después de tanto quejarte, lo vas a echar de menos.

Ah Londres, tú que me hiciste entender que muchas veces la realidad que creemos, la realidad con la que crecemos, no es la realidad, sino simplemente un reflejo subjetivo de nuestra cultura y nuestra forma de pensar. Para mí, vivir en Londres 10 años me dio las cosas más importantes que tengo: mi integridad, mi confianza en mí misma, y sobre todo, mi total y absoluta fé en que una sola persona puede marcar una diferencia enorme en este mundo.

Como ya dije una vez:

London, “it was never over. It still isn’t over”.

xx

Ally

7 thoughts on “I MISS YOU LONDON

  1. Woooooo impresionante post!!!!!! Me ha encantado. Yo también estoy enamorada de Londres aunque la gente de España no lo entienda e inclusive alguna que otra amiga española aquí. Enhorabuena!!!!

  2. Estoy de acuerdo en todo, sobre todo en que aquí en España no vale ni experiencia, ni habilidades, ni título. Aquí lo que vale es lo pelota que eres, los amigos que tienes, y las horas que estás en el trabajo. Si tu objetivo es conseguir cumplir con tu trabajo en tu horario, y lo consigues, da iguaaalll, vale más el que se queda hasta el anochecer para que el jefe vea lo implicado que esta. Y el que tiene cuatro amigotes bien posicionados. Y el que juega al padel con el jefe. Cuanto nos falta para llegar a ser un país avanzado.
    Yo no juego a eso, yo quiero ser feliz, quiero vivir además de trabajar (qué se puede).

    1. De acuerdo en todo, he visto mucha gente que te pide que le pases el currículum al jefe por si hay algo, o algún familiar que cree que por ser tu primo, hermano, etc ya tiene trabajo asegurado en tu misma empresa. En en Reino Unido si le dices eso a tu jefe se ríe en tu cara. Nos queda tant por avanzar en este país… Un besazo <3

  3. Me ha encantado leer este post. Yo llevo ya 4 años viviendo en Londres. El primer año fue también muy duro para mí, pero como bien dices, una vez pasa, te das cuenta de que algún día lo extrañarás. Es una vorágine y el día a día es agotador, pero me parece el sitio con más oportunidades que conozco, donde nadie te juzga, ya no solo por cambiar de trabajo, tampoco por cambiar de profesión si es que deseas hacerlo.

    Muchas gracias por tu post!

  4. Cumplí mi primer año de vivir en Londres este octubre y sí es duro. La universidad en la que estudié (ya casi acabo. Hago mi disertación) se estudia los evenings por lo tanto la gente va a estudiar y adiós. Tengo un grupo de compañeros de ahí con los que eventualmente nos reunimos, todos son británicos. La ultima vez que los vi fue en julio. A pesar que hablamos por whatsapp, solo una chica ha sido más cercana y a veces salimos a museos. El estudio y la economía de estudiante tampoco hizo que pudiera salir mucho. Me quedan tres meses acá (sino consigo trabajo permanente y un sponsor pero es otra historia). Tu entrada me ha dado ánimo. Voy a tratar de aprovechar estoa tres meses. Supongo que debo salir mas para conocer gente. Es difícil estos dias. Espero que en el trabajo que consiga la gente si quiera conocer gente. Me da la impresión que al menos los locales no son muy abiertos.

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