La (desconocida) crisis de los 31

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Muchas veces la gente me pregunta “por qué como como como” (trabalenguas donde los haya) y cada vez que respondo suelen pasar tres cosas: 1. La gente se interesa y me pide más detalles, 2. La gente no se interesa y cambia de tema, o 3. La gente por algún motivo se ofende e intenta probar por todos los medios que la forma en la que como no es la correcta (me temo que esto suele ser algo adjunto a ser vegano/vegetariano).

Quiero dejar claro que no estoy aquí para decirle a nadie cómo tiene que comer. Tampoco para hacer sentir a nadie que la forma en la que come o vive está mal. Ni siquiera para dar lecciones de nutrición a nadie. Estoy aquí simple y llanamente para contar por qué como de esta forma y por qué tomé la decisión de hacerlo; es simplemente una elección personal sobre los alimentos que tomo, ni más ni menos. Una elección que desencadenó muchos otros eventos del estilo efecto mariposa que quiero compartir con vosotros hoy.

Hace cosa de año y medio, una persona en mi familia falleció por problemas de salud acumulados. El hecho de que muchos de ellos podrían haberse evitado me dio una bofetada de realidad y me hizo ver que los hábitos que yo misma llevaba no eran precisamente los más saludables. Tampoco es que fueran los peores, ya que nunca he sido muy fan de la comida rápida y esas cosas, pero la forma en la que comía, totalmente aleatoria y que casi siempre consistía de animales y comida precocinada o procesada, y el no hacer absolutamente nada de ejercicio, no eran precisamente cosas que me ayudarían a llegar a los 100 años.

Creo que todo esto, unido al fallecimiento de mi ser querido y otras situaciones personales por las que estaba pasando, me llevaron en cierta forma a darme cuenta de una realidad muy dura: ni mi relación personal conmigo misma era tan buena como pensaba, ni mis hábitos eran tan saludables como pensaba, y sobre todo, no era tan feliz como pensaba. Y no hablo de ser feliz con el trabajo, tu pareja, amigos etc. Hablo más bien de una felicidad plena contigo misma en la que te aceptas 100%, en la que realmente tus valores están totalmente de acuerdo con tus acciones, y en la que estás totalmente en paz contigo misma, con tus seres queridos y con el mundo en general. Podemos decir que a los 31 tuve mi correspondiente crisis de “qué hago aquí y qué sentido tiene esto”.

La cosa es que a finales de 2014, me puse un solo propósito para 2015: cambiar totalmente mi forma de vida. Ya sé que suena desproporcionado pero realmente pensé: la vida es corta, realmente merece la pena pasar un solo segundo más sin ser quien realmente soy y quiero ser? Merece la pena vivir una vida “mediocre” en la que no estoy sacando partido a todo de lo que soy capaz? El simple hecho de hacerte estas preguntas ya te está dando una respuesta.

La cosa es que piensas que las cosas que comes no tienen mucho que ver con la forma en la que te sientes, pero una vez haces “la transición” te das cuenta de que probablemente tenga que ver con el 50% de cómo te sientes. O al menos eso me demostrarían los siquientes meses.

Una vez en 2015, me propuse empezar poco a poco y sin prisas, siendo paciente conmigo misma y literalmente aprendiendo con cada bocado. Comencé por hacerme con un libro de simplemente “comida sana”, y empecé a cocinar y renovar todo lo que tenía en los armarios de la cocina. Tiré toda la “basura” que tenía, todo lo procesado, todo lo que no era natural. Empecé a cocinar y a planear con antelación para tener tiempo para ello (si se quiere, se puede; si hay madres trabajadoras – que son absolutely amazing-  con tres hijos que sacan tiempo para cocinar, yo también podía), y poco a poco comencé a aprender y a disfrutar de mi cocina. Fue un poco como volver a aprender a comer.

Una vez ya tenía “la base”, compré muchos más libros sobre alimentación vegetariana y vegana y continué cocinando y descubriendo nuevos alimentos; de repente empecé a ilusionarme con el simple hecho de ir a hacer la compra. Para mí era como una aventura (“qué pruebo hoy?”, “qué puedo aprender a combinar hoy?”, “con qué voy a experimentar?”), y poco a poco vi cómo mi nevera pasaba de ser un suplicio gris y plasticoso que me daba pereza, a una puerta directa a alimentos de mil colores que no solo estaban ricos sino que también estaban nutriendo mi cuerpo (y salvando vidas de paso), y esto me hacía sentir bien. Qué narices, me hacía sentir GENIAL, en control de mi vida, de mi salud y contribuyendo a una causa mayor; eso me motivaba aún más para seguir adelante.

Cuando ya tenía el tema de la comida más o menos controlado en cuanto a lo básico se refiere, comencé con el nivel personal y espitirual. Retomé el yoga (aunque antes había hecho pilates más que nada) y empecé a meditar (para ello me bajé varias aplicaciones que me ayudaron en el proceso y que aún hoy en día utilizo asiduamente). Comencé a leer libros que me recomendaron personas que habían pasado por lo mismo, y poco a poco fue como mudar la piel. Veia las cosas de una forma diferente. Veia la comida de forma diferente. Veia a los animales de forma diferente. Incluso a la naturaleza. Es gracioso como una bofetada de realidad puede cambiarte la vida en dos segundos, y como un acto tan sencillo puede encaminar tu vida a un lugar increíble.

Si hay algo de lo que estoy orgullosa es de mi tenacidad. Cuando tomo una decisión me meto al 100% y me tiro de cabeza, no me gustan las medias tintas y si decido hacer algo me lo tomo como algo “ya hecho” más que algo “que voy a intentar”. Por esto mismo en poco más de un mes, ya estaba haciendo yoga cada día y comiendo sanísimo, incluso trayéndome la comida al trabajo (cosa que sigo haciendo). Y en este momento, cuando comprobé lo bien que me sentía comiendo este tipo de comida, decidí dar un paso más y dejar de comer animales. Ni pollo, ni vaca, ni ternera, ni cordero, ni pescado, nada. Tengo que decir que en cierto modo lo tuve un poco mas fácil que el resto porque llevaba sin tomar lácteos desde 2012 y no me gustaba el marisco, asi que en realidad había menos cosas que “quitar”.

Mi táctica para esta trasición me resultó muy eficaz; tanto que en cuestión de unas par de  semanas más (creo recordar) decidí también dejar de comer huevos (algún día os contaré esta historia). Quiero dejar claro que cuando digo “decidí” en esta entrada, no me refiero a levantarme una mañana y decidir que dejo de comer X alimento. Me refiero a que me documento, informo, pregunto, leo, busco, contrasto y medito hasta que tomo una decisión informada. Todo esto fue un proceso que me llevó su tiempo y que tuve que hacer con mucho cuidado debido a algunos problemas de salud que ya tenía. Y si a estas alturas de la entrada os estáis preguntando por el tema de la ética, medio ambiente, veganismo y demás, me temo que es una parte de todo esto que elijo no tocar y me la guardo para mí misma. Es algo que he aprendido the hard way, nunca sale bien!  🙂

Recuerdo perfectamente el día que dejé de comer carne y el último bocado que probé (fue cortar el filete y no poder comerlo, algo cambió por completo mi percepción de la carne en sí y de repente fui consciente de lo que estaba cortando), y mirando atrás doy gracias cada día por esa decisión que tomé. Dicen que nuestro presente es el resultado de todas las decisiones que hemos tomado en los últimos 10 años, y estaré eternamente agradecida a mí misma por haber tomado esa decisión en ese momento. Por qué? Una vez más, esta es mi experiencia personal y no pretendo juzgar a nadie ni decirle a nadie cómo tiene que actuar y comer, eso es responsabilidad de cada uno. Pero desde entonces, tanto yo como mi alrededor nos hemos dado cuenta de que soy una persona totalmente diferente. Soy más feliz, estoy más en paz con la naturaleza y con mi cuerpo al que respeto y nutro cada día con gusto, soy más consistente, tengo MUCHÍSIMA más energía (este fue el primer “síntoma” de mi transición) y confianza en mí misma, mi piel está en la mejor condición que ha estado nunca (cada vez que veo a alguien que no he visto en algún tiempo me lo comenta, o incluso en el trabajo), al igual que mi cuerpo (por fin tengo músculo!), mi pelo está mas fuerte y mis ojos no han brillado de esta forma antes. Mis digestiones y ritmos internos están totalmente regulados, mi mayor problema de salud está totalmente bajo control, y soy menos propensa a ponerme enferma (y cuando lo hago, no me “empastillo” como hubiera hecho en el pasado, sino que utilizo remedios naturales y cosas que tengo por casa). *Nota: estamos hablando de infecciones y enfermedades menores, SIEMPRE debemos acudir al médico y tomar la medicación indicada para problemas serios.

Lo mejor de todo es que debido a esta decisión, he encontrado nuevas pasiones, he conocido a gente interesantísima, he conectado con los animales y la naturaleza y formo parte de una comunidad llena de gente increíble, he encontrado absoluto placer en el acto de cocinar, he sentido más cercanía con amigas con los mismos intereses, he aprendido a ser más consciente de nuestro efecto en el medioambiente, me he unido a varias causas, he hecho un curso de terapeuta nutricional y he aprendido a ser compasiva conmigo misma, cosa que sabía que no estaba haciendo cuando trataba a mi cuerpo como si fuera un vertedero (hamburguesas y donuts: suicidio digestivo). Al estar tan en paz conmigo misma, también me importa menos (o nada) lo que la gente diga de mí y no suelo reaccionar a cosas que quizás en el pasado me hubieran hecho saltar como una auténtica leona.

A veces para encontrar nuestro camino solo necesitamos mirar dentro de nosotros mismos. En mi caso tuve que levantar unas cuantas “capas dolorosas” para encontrar las respuestas, pero en este momento puedo decir que me encuentro más sana y feliz que nunca en todos los aspectos: física, mental y espiritualmente. Creo que en mi caso, la ansiedad que tenía antes estaba en cierto modo relacionada con el conflicto entre mis valores y mis actos. Una vez los hice coincidir, pasé de mi ego y acepté la realidad tal y como era, di paso a una nueva época que puedo calificar sin duda como la más feliz de mi vida. Y lo mejor de todo es que sé que esto solo va a ir en aumento!

También por primera vez tengo una relación sana con la comida ya que no me privo de absolutamente nada! No restrinjo calorías ni cantidades. Si quiero brownies, me los hago y me los como. Si quiero helado, pizza, hamburguesa, tartas, galletas, pastas… me lo hago y me lo como porque con los ingredientes que utilizo sé que no estoy saciando un antojo y maltratando mi cuerpo, sino que más bien estoy nutriéndolo con cosas que ME ENCANTAN. Qué más puedo pedir?

Lo mejor de todo es que durante esta transición he conseguido volverme mi mejor animadora, ahora soy una auténtica cheerleader. Celebro cada pequeña victoria (con un golpe de puño al aire si hace falta), sonrío muchísimo más, me hablo a mí misma siempre de forma positiva (también me he vuelto un poco más payasa pero a El Sueco le encanta verme hacer playbacks de Britney Spears en pijama saltando por el sofá con un brócoli de micrófono), pero sobre todo, he aprendido a ver SIEMPRE el lado positivo de las cosas. Quizás sin aquella bofetada de realidad no sería quien soy ahora mismo y me habría perdido todo esto. Recordad esta frase cuando os sintáis perdidas o estéis pasando por algo duro: Tenemos el poder absoluto de cambiar nuestras vidas AHORA MISMO, y gracias a ello, probablemente las de la gente que queremos (ahora estoy rodeada de vegetarianos y veganos, empezando por El Sueco y mi mejor amigo!). Una sola persona puede marcar una diferencia gigantesca. No hay en el mundo mayor regalo para tus seres queridos que tu propio respeto, gratitud, felicidad y entusiasmo por la vida. Siempre debemos ser lo que esperamos de los demás, y os aseguro que con nuestros actos influenciamos a mucha más gente de la que imaginamos, asi que… be water my friend. 🙂

“Cada experiencia, por muy mala que parezca, tiene escondida una bendición de algún tipo. Solo tenemos que encontrarla.” – Buddha

 

 

19 thoughts on “La (desconocida) crisis de los 31

  1. Gracias por compartir tu experiencia!! podrías decirnos alguno de los libros de cocina y las apps de meditación?? yo también hago yoga pero trasladar la meditación a diario me cuesta.Gracias

      1. muchísimas gracias!! por estar siempre para tus seguidoras..la verdad es que no soy muy se blogs, pero el tuyo me enganchó desde el principio y hablo de london in my style,jajja. gracias

  2. Me encanta esta entrada. Y he retomado este blog, que empecé a seguir desde el principio y, no sé por qué, no me llegaban las notificaciones. Besitos.

  3. Gracias como siempre! No soy mucho de escribir por aquí pero hay veces que hay que decirte: Muy fan tuya y de tus post!
    Esta semana me llegó el spiraliZer a casa! 🙂 y estoy deseando empezar a usarlo. No creo que llegue a ser vegana o tan siquiera vegatariana nunca, pero sí que me gustaría cuidarme más y estar “más a gusto conmigo misma”. En cualquier caso admiro mucho el paso que diste en tu vida y sobre todo la tenacidad que tuviste para llevarlo a cabo.
    Por otro lado, aunque voy poco a poco, tengo mi lista de wishlist de cosas que recomiendas y quiero. (Aprovecho para añadir aquí para el resto de lectoras asiduas que absolutamente todas las cosas que he comprado gracias a ti, tanto en el otro blog como en este han sido un éxito total en mi vida!) y decirte también y por último (vaya tostón estoy echando hoy) que ya soy oficialmente matrona y ya sabes que si lo soy, en parte es gracias a ti y a ese maravilloso post (del estilo a este) de hace 2 años en LIMS. Así que gracias de nuevo por tus posts, recomendaciones y palabras bonitas. Un besazo enorme y que sigas así de feliz! Da gusto!

    1. Ostras Raquel! Me acuerdo perfectamente de la conversación que tuvimos en esa entrada, y me alegro tantísimo por ti! El hecho de haberte ayudado un poco me alegra muchísimo, aunque como he dicho, todo está dentro de nosotros, “la fuerza” siempre te acompanya 🙂 Un besazo enormísimo! p.d. Si quieres ser vegetariana o vegana, creo que lo conseguirías como has conseguido otras cosas, estoy segurísima de ello! <3

  4. Hoy te leo desde Londres y jamás he creído en las casualidades. Llevo un par de días aquí y regreso mañana a España. Acabo de llegar al hotel en un estado muy nervioso, no tanto por la ciudad (son muchas las veces que he estado) sino porque me siento mal desde hace mucho tiempo. Al margen de circunstancias personales largas de contar, es como si no encajara en mí misma ni en mi vida. Digo que no creo en las casualidades porque ha sido llegar y leer tu post.

    Llevo tiempo meditando y cuidando mi alimentación, pero no todo lo que debiera. Estos días tomé la determinación de realizar un cambio, o varios, en mi vida. No sé qué dirección van a tomar, solo sé que los habrá.

    No me extiendo porque acabaría escribiendo un post.

    Muchas gracias y un beso enorme, Ally xx

    PD: Muy bien en Mildred’s anoche ??

    1. Estoy segura de que no ha sido una coincidencia 🙂 Escucha a tu cuerpo! Es muy sabio… cada uno aprende a escucharlo en un momento diferente. Si te sientes “tóxica” puede ser… escucha a tu cuerpo y a tu corazón y si puedo ayudarte en algo estaré encantada, de verdad. Me alegro de que te gusta Mildreds!!Yo ya tengo mono de volver! Un besazo guapa xx

  5. !qué gran post! Los leo todos con unas ganas… Y me encantan los snaps tb. gracias a tí he descubierto a D Ella y Kris Carr, así como un estilo de vida más sano, esperanzador y por qué no? Más bonito. A ver si se expande más por España!! Un abrazo y gracias por dedicarnos a todos un rato.

  6. Hola!!

    Me ha encantado el post, yo tb estoy cuidando mi alimentación desde el año pasado, pero todavía me cuesta hacerme la comida para el trabajo.

    Lo q si q me gustaría q hicieras algún post sobre desayunos para llevar al curro.

    🙂

      1. Solo levantarme hago un agua templada con limón.
        Cuando llego al curro un cafe con leche vegetal (en mi propio termo) y un sandwich de pan de semillas con embutido a la hora del desayuno… lo que he hecho toda la vida muy típico aquí en España, pero quiero dejar los embutidos y no sé que alternativas hacer… el fin de semana me inspiro más, pero algo rápido y sano para la semana? a lo mejor las barritas caseras es una buena alternativa

  7. En mi caso, el revulsivo que me hizo “despertar de mi letargo nutricional y físico” fue el caer en el paro. Llevaba tiempo cogiendo kilos, y el pensar que aquella inactividad lo iba a multiplicar me aterrorizaba.
    Me puse manos a la obra, y aunque mi camino se sitúa en sentido contrario al veganismo, lo cierto es que cocinar lo que nuestros antepasados reconocían como comida (lo que podían cazar y recolectar) y dejar toda la mierda empaquetada y precocinada del supermercado me hizo desinflarme y deshacerme de aquellos kilos.
    Además empecé a hacer deporte de otra manera, investigando aquí y allá descubres que lo que hace todo el mundo (correr durante horas eternas, las máquinas de gimnasio…) no tienen ningún sentido fisiológico, así que entre hacer ejercicio con mi cuerpo y añadiendo únicamente pesos libres junto con comida de verdad la transformación dejó pasmados a muchos que hacía tiempo que no me veían.
    Lo cierto es que de una manera u otra, todos necesitamos alguna bofetada en la cara para hacer este tipo de cosas, de primeras lo fácil es dejarse llevar por lo socialmente aceptado y establecido, ir a contracorriente siempre es un esfuerzo, pero desde luego a mi me vale mucho la pena.
    Antes daba explicaciones de por qué como como como (trabalenguaaaaas!) pero ahora ya paso, salvo que realmente detecte un interés real de la otra persona, no insisto, que eso de predicar en el desierto es mu cansao! XD
    Me resulta muy curioso también que la gente me pregunte por mi cambio, y cuando les digo lo que he hecho me miran como si fuese de otro planeta o estuviese loca. Todo el mundo da por sentado que hay que comer y ejercitarse de una determinada manera, y aunque vean el resultado de otras prácticas en otra persona, no se les ocurre cambiar y probar otra cosa, y por si fuera poco, tratan de convencerme a mi para que vuelva al redil de “lo correcto y aceptado y que todo el mundo sabe”. La verdad es que la presión de grupo a veces se hace difícil de llevar, sobre todo al principio, pero ahora ya hasta me resulta divertida …

    En fin, no me enrollo más, pq esto casi me da para montar mi propio blog XD

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